Enero 31, 2008...7:46 pm

Doce Monos revisitada

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En 2001, tuvimos que mudarnos a otra casa, a la que había que hacerle una gran cantidad de reformas. La obra la llevó a cabo mi padre, ya que es empresario de construcción. Aún sigo considerando que la casa donde ahora habita mi familia es su obra maestra. Mientras esta tierra prometida tuvo lugar, nos quedamos a vivir durante un año en el piso que tienen en Sevilla mis abuelos (al que sólo venían dos o tres veces al mes).

Con todo guardado y llevándonos sólo lo estrictamente necesario para ir tirando, lo cierto es que no había muchas cosas que hacer en el piso de mis abuelos. Estudiar, ver la tele, jugar al Age of Empires, leer y escuchar música. Así se me fue volando aquel periodo incierto pero, en cierto modo, agradable.

Lo que más me marcó de aquella etapa fue sin duda un libro que me regaló mi padre para que me entretuviera: Cine Mundial, de Augusto M. Torres. Antes de aquello, a mí el cine me había gustado mucho. Me gustaba relacionar e identificar a los actores. En una reunión familiar, era habitual que alguien me preguntase: “¿De qué me suena a mí, ese?” “Ese es Tim Robbins, tito, el de Cadena Perpetua“. Pero poco más, no era más que un entretenimiento que, sin embargo, me fascinaba.

Pero fue con el voluminoso tomo de Augusto M. Torres con lo que mi visión del cine cambió totalmente. Me lo leí de cabo a rabo. Cualquiera que me viese ante él, pensaría que me lo estaba estudiando. Y en cierta manera, tendría parte de razón. Descubrí que había un tal Billy Wilder, un actor llamado James Stewart, o películas de las que no había oído hablar jamás y que parecían en principio ser maravillosas.

Pronto mi perspectiva fue arrolladora, cinéfila en sus cimientos, crítica con el cine. Aquello fue reforzado con el regalo de Reyes que recibí en los años 2002 y 2003: sendas guías de las películas que se habían hecho en esos años, con amplias reseñas y recomendaciones.

Empecé a ver el cine de otra forma. Descubrí la gran cantidad de basura que inunda (también) al cine, y a valorar muchísimo más las películas con fondo, con mensaje, con contenido, con talento, con grandes interpretaciones, buena música, buena fotografía, buen guión, buen final. Entendí definitivamente que el cine bien hecho podía ser, como todo, una obra de arte.

Hoy, con más de 100 críticas de cine publicadas a mis espaldas, me he propuesto una experiencia introspectiva que no sabía cómo iba a resultar.

En octubre de 2005 realicé una crítica para AlohaCriticón sobre la película Doce Monos (1995), de Terry Gilliam, una cinta que me pareció abominable y dantesca, una de las mayores pérdidas de tiempo que recordaba como espectador de cine (se puede leer aquí). Como mi crítica aparece la tercera si escribes: “doce monos” en Google, me he convertido en el principal representante de los detractores de la película. Tuve muchas réplicas al respecto (algunas tan risibles como ésta), porque había vapuleado una película que muchas personas consideraban obra maestra. Personalmente, no sé qué se le pudo pasar por la cabeza a Terry Gilliam para hacer un remake del fantástico corto La Jeteé (que también he visto, y hablo sobre él aquí), y cargárselo completamente.

Más de dos años después, he vuelto a ver Doce Monos. Sí, me he atrevido. Quería comprobar si mi visión del cine ha cambiado desde 2005, donde pensé que Doce Monos era una de las peores películas que había visto en relación pretenciosidad/resultado.

Ciertamente, volver a ver la película ha sido algo muy positivo para ayudarme a conocerme a mí mismo, y la evolución de puntos de vista en los últimos dos años. Desde 2005 he visto casi 1000 películas más, y por supuesto, la visión crítica estará ahora más perfilada que entonces.

He visto y observado Doce Monos al detalle. No con actitud de destrozarla aún más, sino con la intención de intentar descubrir virtudes que pudiera ser que entonces no viera, y si había pasado por alto detalles por los que la gente valora tanto la película.

El resultado ha sido sorpresivo: sigue sin gustarme (nada), pero Doce Monos no es taaaan mala como yo pensaba. Bruce Willis verdaderamente se esfuerza por actuar en su papel protagonista, Madeleine Stowe no lo hace mal, y Brad Pitt, a pesar de su megahistrionismo, queda hasta divertido. Sin embargo, las labores de dirección de Gilliam son preocupantes, y el guión dista mucho de tener la brillantez global de La Jeteé.

De lo que no me acordaba y me ha sorprendido gratamente es de la banda sonora, compuesta por Paul Buckmaster (colaborador de Elton John), con una melodía de acordeón que aún no me he podido quitar de la cabeza.

Ahora puedo decirlo: Doce Monos no es tan pésima, y con mucho gusto rectificaría mi crítica en AlohaCriticón, pero conservo una coherencia entre mi perspectiva de entonces y de hoy. Puedo decir que mi trayectoria como crítico de cine, por insignificante que sea, continúa firme y ascendente. Y lo mejor de todo: con total seguridad, hoy amo más el cine que cuando vi Doce Monos en 2005.

8 comentarios

  • ¿Ves? Esto que dices ahora ya es otra cosa….

  • Hola me llamo Banyú y a partir de ahora soy tu archiamigo. :D

  • He visto la película cuatro veces –masoca que es uno– y es bastante malilla.

    En versión original gana bastante, eso si.

  • Hombre, yo la ví y me pareció entretenida, pero tampoco sabría mucho más que decir pues:
    a) Fue hace bastante tiempo (¡cómo corre el tiempo!) y tengo memoria de pez.
    b) La verdad es que no tengo un talento natural para valorar películas.

  • [...] una de las principales preocupaciones de la humanidad. Adaptado de El Embarcadero de Chris Maker, Doce Monos de Terry Gilliam muestra a los supervivientes de un virus que diezma la casi totalidad del planeta, [...]

  • Es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, estaría en mi top 10. La pena es que el DVD es bastante incompleto, como “La cosa” de John Carpenter, por ejemplo no tienen subtítulos en castellano, así que no estaría de más una edición especial para los seguidores del buen cine fantástico (es mi opinión, por supuesto).

  • Pues tu crítica original es un poco simple. Vale que no te guste, pero no paortas los argumentos necesarios para justificar esa opinión. Uno no puede decir que el guión es malo sin señalar alguno de sus fallos y lo mismo con la dirección. Creo que deberías haberte explayado más y concretar cuales son los puntos negros que a tu juicio lastran la película.

    P.D.: el guión de Blade Runner no es de David Webb Peoples, el sólo fue llamado para que reescribiera algunas partes que no eran del gusto de Ridley Scott.

  • Porfavor decirme donde puedo ver la película que no encuentro donide verla, y si alguien también lo sabe que me diga donde puedo ver Hannibal “el silencio de los corderos 2″ No la nueva “el comienzo” . Porfavor respondanme.


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