
Sí, chicos, hoy vamos a hablar de ESTO. Desearía que esta portada fuera un fake, pero es el cartel que todos hemos podido ver en los cines. El de la derecha del perro parece estar diciendo: “Eh, tranquilita, que no quiero rollo”.
Uno de los mejores y mayores entretenimientos que tuve la ocasión de disfrutar el pasado año fueron las famosas Sesiones de Cine Cutre. Hagamos un repasito por lo que ya hemos tenido la suerte de ver. Adjunto los enlaces a mis reseñas de las sesiones, y en cada título de las películas, críticas externas.
6ª Sesión: Venganza Ciega y El Castigador (sesión esporádica)
5ª Sesión: Invasion USA
4ª Sesión: El Día de los Muertos Vivientes 2: Contagium y Zu Warriors
3ª Sesión: El Sonido del Trueno
Habiendo hecho este repaso por el cine estiércol, he de aclarar que la séptima sesión de cine cutre ha estado constituida por una película que ya sabía que caería. Black Sheep. Lo avisé aquí. Y esperé, como esperó Penélope a Ulíses en la Odisea. Esperé porque sabía que habría algún día en el que mis amigos me avisarían para ver a ovejas comiendo carne a mansalva, y un director que encima se lo tomara en serio.

Hola, soy Jonathan King y soy el director y guionista de Black Sheep. Al principio pensábamos llamarla BLACK SHIT (más acorde, sin duda), pero la idea de mierdas que atacan a humanos no era muy comercial. Por cierto, que aprovecho para deciros que lo vais a FLIPAR con mi película.
Revisando las anteriores Sesiones de Cine Cutre, veo apropiado retomar el formato de Eragon, clasificando la cutrez de la película según los apartados técnicos. Empecemos.
Historia/Trama/Argumento/Qué coj… nos están contando: La película va de independiente. Y eso lo aviso desde ya. No sólo porque está producida y rodada en Nueva Zelanda, sino porque tiene como un aura de “eh, oye, esta película no es como las demás. Sí, sí, es alternativa. No te preocupes, chaval, no importa lo que hayas visto antes. Nosotros tenemos guión”. Digo “nosotros” porque queda más cool, pero ya he aclarado que Jonathan King es el único demiurgo de esta bazofia. Todo sale de su mente maravillosa, y no la de John Nash precisamente.
Ya puestos, pongámonos en situación: dos niños, uno adorable (Angus, el menor) y otro aspirante a Hannibal Lecter (Henry, el mayor). Se ve que esta especie de prólogo es absolutamente imprescindible. Total, ya puestos, vamos tirando los primeros diez minutos A LA BASURA. Y todo para explicar que Henry es un cabrito (nunca mejor dicho) y le gusta gastar bromas a su hermano pequeño disfrazado de oveja y asustándolo. Todo esto, ¿PARA QUÉ? Para tener a un protagonista con personalidad. Perfil psicológico. Se ve que Jonathan King fue a un cursillo de esos de desempleados de la Junta de Andalucía para construir personajes con profundidad.
¿Cuál fue su solución? Dotar a Henry de fobia a las ovejas (sic). Al principio pasa por un rebaño inmenso y el tío parece que se ha tomado más pastillas de éxtasis que todas las que se distribuyen en Pachá un viernes por la noche. Descubrimos luego que va a su residencia natal para disputarse con su malévolo hermano las tierras de su difunto padre. Todo esto, con su madre viva, que se ve que no participa en la herencia para relegar su papel secundario. Por cierto, que es clavada a la tía May de Spiderman de Sam Raimi. En formas y en contenido.
A todo esto, que hay dos ¿periodistas? ¿hippies? ¿socios de Greenpeace? ¿chavales de los de Abrazos Gratis? que descubren que el hermano malo está experimentando con las ovejas para convertirlas en Superovejas. Y no las de Worms Armaggeddon. Una se llama Experience (no es coña) y el otro se llama Grant, y se parece a Bilbo Bolsón en cuanto al atuendo. Que, por cierto, no tarda en caer…

El supuesto guión que Jonathan King tenía entre manos, se tiró a un contenedor de reciclado, y con él se hará la edición de mañana del ABC

Sí, lo adivinabais. Lo que quería el gremlin-sheep de antes no era discutir con el tipo sobre el debate ZP-Rajoy, precisamente. La moda de los piercings se cobra sus peores consecuencias.
Total, que se ve a leguas que al hermano malo le sale el tiro por la culata en su experimento, así que el tema de las ovejas se descontrola a ritmo de Hitchcock, con elipsis de cámara y un aura de intriga indignante. El hermano bueno va con su colega del botellón, que se ríe de sus propias gracias y le acompaña a coger una camioneta de los tiempos de Sor Citroën. Y se encuentran a Experience, que a partir de ese momento NO PARA DE HABLAR y ayuda al prota a vencer su miedo a las ovejas, diciéndole: “Tranquilo. Eres un árbol”. Ni Jorge Bucay y Paulo Coelho juntos llegan a tan interesante conclusión. La evolución de Grant/Bilbo Bolsón tras ser mordido se va haciendo notar, vemos que es votante del PSOE porque hace caso a ZP y come conejo (el animal), ya que actúa instintivamente y desarrolla tendencias ovejiles. Consciente del éxito de El Laberinto del Fauno, Jonathan King no podía dejar pasar la oportunidad de hacer un guiño cinematográfico.

Ivana Baquero se moriría por ser la que le meta los dedos. Pero tenía problemas de agenda.
Las ovejas empiezan a tener consciencia de clase y comienzan a organizarse cual guerrilla de las FARC para comerse todo lo que se le pone por delante. Hay un momento en el que el prota y Experience se caen a un pozo para huir de un rebaño y con dos simples velitas asistimos a una reproducción del Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne. Por supuesto, no están solos, y los balidos no tardan en sonar. Como buenamente pueden, consiguen huir de ellas, y la oveja que les perseguía queda estancada en un agujero. Jonathan King pensaría: ¿qué es lo fácil? Pues sí. Se le prende fuego a la oveja y todo solucionado. Pero, ¿por qué escribir en vano? Recréense.
El malo arde en deseos de dar una coferencia sobre las ovejas que ha creado, y mientras tanto, viene un rebaño y se empieza a ventilar a los asistentes sin pan, sin sal y sin patatas fritas para acompañar. Veamos algunos de los secundarios listos para ser devorados:

Las ovejas, abonando el campo tranquilamente bajo los rayos del sol.
(Juan Ramón Jiménez)

Un gordo se ríe mientras la oveja le cuenta un chiste al oído.
Bueno, el clímax de la película consiste en: a) El prota, Experience y la tía May están encerrados en la casa familiar con millones de ovejas esperándoles; b) El hermano malo empieza a intimar con un corderito recién sacado de un anuncio de Norit; c) El colega del prota se empieza a convertir en oveja, al igual que Bilbo Bolsón; d) Los científicos que trabajan en el experimento van cayendo como chinches, Veamos imágenes que recogen el momento.

Cari, di patata, que esta foto es para mis padres.

“No soy un árbol, soy una oveja” (PALABRAS TEXTUALES)

Tras la rajada de Gallardón, los creadores de Las Noticias del Guiñol se hicieron con un sustituto inmediatamente.
Después se sucede un sinfín de bizarradas más, muchas de las cuales pueden verse en este vídeo, que recoge con un montaje digno de Michael Bay innumerables escenas. El objetivo de los protas está claro: hay que eliminar a las ovejas. Jonathan King pensó: “Qué raro. Una hora de película y aún no he metido una explosión con calzador. Eso lo arreglo YA”. Las ovejas se reúnen, no se sabe por qué, en una especie de cuadra, seguramente en una firma de libros de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. El prota, muy inteligente él, y con la fobia a las ovejas totalmente superada, tira un mechero al meollo del rebaño.
¿Alguna vez, en el colegio, te han contado eso de que si pones el desodorante mientras te pees, produces una llama de gran magnitud? Bueno, pues Jonathan King exprime esta leyenda urbana hasta HACER QUE LA CUADRA ENTERA EXPLOTE.
El final es abierto a una continuación. ESTO ES LO MEJOR DE TODO. Con los créditos finales ya iniciados, podemos ver una escena a modo de epílogo, donde el perro del prota, que no ha pintado nada en toda la película, sale sereno en medio del campo y ¡bala! Seguramente Jonathan King dijo: “Qué maravilla. Dentro de dos años sacaré BLACK DOG SHEEP, y la gente sabrá que es la secuela. Si mi madre me viera…”.
Sí, todos esperábamos que explotara la camioneta. Y yo que tardé un año en sacarme el carnet…
Dirección y Diseño de Producción: Tengo que admitirlo. Hay dinero en Black Sheep. Los efectos especiales, por llamarlos de alguna manera, consisten en transformaciones fortuitas de hombre a oveja, en especial una en la que el colega del prota pasa de hombre a zombi a oveja a hombre a oveja a zombi a hombre a oveja en cuestión de segundos, que se cura con un brebaje que nadie sabe muy bien para qué sirve.
La escena de la conferencia, que se supone que va a ser multitudinaria pero a la que sólo asisten Manolo y Pepe para ser devorados inmediatamente, es la más mareante que he visto desde el señor Michael Oblowitz. Frenético, oigan. ¿Qué hace Bruckheimer que no se fija en este hombre? Igualmente, la explosión final, por inverosímil que parezca, ya deja entrever que la película no se hizo con dos duros aunque las ovejas parezcan salidas de Toys ‘R Us.
Como curiosidad, según boxofficemojo.com sabemos que Black Sheep ha recaudado más de 4 millones de dólares, lo cual compensa con seguridad los gastos de producción.
Actuaciones: Bueno, como ya hemos visto, está el prota, el malo, el colega, Experience, Bilbo y la tía May. Veamos una imagen en la cual el prota y Experience hacen su mayor alarde de expresividad:

Esta es la cara que se les quedó después de visionar su película.

¿Cómorrrl? ¿Que Uwe Boll va a adaptar Sonic the Hedgehog? ¿Con Christian Slater haciendo de Knuckles??????
Mencionemos ahora a una especie de femme-fatale que campa a sus anchas por el metraje, con una solvencia que deja tirados a todos los demás, juntos. Literalmente se come la pantalla. Es el Jack Nicholson de esta película. Es la líder de los científicos que experimentan con las ovejas. No se sabe si está de parte de los buenos o del malo, pero francamente, tampoco importa. Tarda en palmar dentro de lo esperable y en los planos que el tito King le dedica, tiene de sobra para poner un par de caretos para que todos sepamos lo fría e implacable que es. Ríete tú de Demi Moore en La Teniente O’Neill.

Juanca, por mucho que lo intento, me temo que Felipín no te va a dar nietos varones.
Por lo demás, entenderán ustedes que las actuaciones no merecen más líneas; se ven totalmente eclipsadas por lo absurdo del conjunto. ¿Puede uno acaso prestar atención a las actuaciones de los colegas de Jonathan King mientras dos ovejas pugnan por los intestinos de un chino?

Frases/escenas antológicas: HAY una escena de sexo en Black Sheep. Y si vuestras mentes son lo suficientemente retorcidas, ya habreis adivinado por dónde van los tiros. El hermano malo, que está infectado y se convierte progresivamente en oveja, coge a la superoveja blanca de la que se encapricha, y se encierra con ella en un cuarto. Hay una elipsis narrativa, y entra el prota, y ve al malo sin pantalones, mirando por la ventana en plan melancólico, y fumando un cigarrito tranquilamente.
Prota: “¿Qué has hecho aquí?”
Malo: “(expulsa humo) No lo entenderías” (Jonathan King, te mereces el Oscar)
Vamos, que hay una zoofilia insinuada BRUTAL. Además, se alude a razones genéticas o no sé qué historias. Puro rigor científico. Es de sabido que las ovejas DETECTAN a los infectados y no les hacen daño, mientras que cuando uno se cura las ovejas van a por ti y no acaban contigo hasta que eres un charco de sangre.

La última campaña publicitaria del Ketchup Prima ha hecho mella también entre las ovejas.
Vamos ahora con unas instantáneas de la película, que ya que me he partido los sesos para encontrarlas, no puedo dejarlas en el archivo:

Ya tenemos nuevo personaje para Street Fighter IV: Lanief, La Oveja Rusa.

Imagina que, en medio de la noche, te levantas a beber agua y te encuentras con esto. ¡Qué miedo!

Hellboy está cabreado por haberse teñido de blanco.
Como material adicional, y para los que sepan inglés, adjunto una entrevista a Jonathan King en la que parece tomarse en serio su película, y afirma que, junto con El Piano y El Señor de los Anillos, Black Sheep es la mejor película rodada en Nueva Zelanda. Subraya además que ha inventado el género de la comedia de horror de bajo presupuesto… en fin, muy orgulloso él. Nosotros también.
Como conclusión, junto con Eragon y El Extranjero, ha sido la sesión en la que más me he reído y divertido. Pelea con Invasión USA, pero seguramente en el podio. Atentos a la próxima, que será Karate a Muerte en Torremolinos, que también promete lo suyo.
PD: Y no me canso de decirlo. Jonathan King, Jonathan King, Jonathan King, Jonathan King, Jonathan King, Jonathan King.
PD2: No puedo sino dar las gracias a Artemis por su impagable colaboración en este post.

3 comentarios
Marzo 5, 2008 a las 8:17 pm
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Marzo 6, 2008 a las 10:33 am
Beeeeeeeeeeee,buafffffff.
Marzo 10, 2008 a las 6:52 pm
[...] y que lo he titulado “Querían ir a Eurovisión” voy a ir incluyendo grupos (amateur, cutres, frikis …) que vea por distintos sitios y que seguro que os hará pasar unos buenos ratos, [...]